








Esta Honda XR 400 ha sido modificada manteniendo su carácter de trail/enduro clásico, pero llevándola hacia una estética más cruda, desértica y funcional.
Uno de los cambios más visibles está en el asiento, retapizado en piel vuelta para darle un aspecto más artesanal y de moto usada de verdad, con ese punto de preparación de garaje que encaja perfecto con la línea de la XR. También monta un escape FMF de la época, una pieza que refuerza tanto el sonido como el carácter de la moto, manteniendo una estética coherente con los años en los que estas máquinas dominaban caminos, pistas y carreras largas.
En el frontal se ha modificado la iluminación con un doble faro inspirado en las motos de Baja, aportando una imagen más agresiva y aventurera. Una XR sencilla, robusta y con sabor a polvo, gasolina y kilómetros fuera del asfalto.